Garabatos

Desde pequeñín he sabido diferenciar que palabras son garabatos y cuales no y, claro, las que eran garabatos han sido siempre prohibidas y no decirlas parecía más una norma moral que una norma de trato social. Pero ¿que son en realidad los garabatos? Ya, demás que si busco en un diccionario y pongo la definición me saldrán al menos dos significados, el primero es de garabato como un rayón ininteligible, pero ese no nos interesa ni sirve ahora; el segundo, seguramente será algo como 'palabra soez'. Una palabra soez... hmmm... ¿Qué será realmente soez? ¿La palabra o lo que el escuchante se imagina al escucharla? Por ejemplo, si yo digo: "Pastel de mierda" ¿Quién está viendo el pastel de mierda? ¿Tú o yo?
Con el paso del tiempo, llegó un momento en mi vida en que quebré el frágil cristal del lenguaje y, sí, dije un garabato. Claro que con escozor... y bastante viejo, comparado con los niñitos preescolares de hoy en día que putean hasta a los profes. Sí, tuve que pasar ocho años en el colegio, para que recién ahí me sintiese lo suficientemente grande como para decirle a alguien "apurate po, weón". Es que eran otros tiempos (uyyy, huelo a naftalina).
Independientemente de mi experiencia personal con los garabatos o su sentido y razón ontológica ¿Qué son los garabatos? Estamos de acuerdo con que son palabras, por lo tanto, los podemos definir como sonidos producidos por el sistema fonatorio, aceptados (en el sentido de comprensión) generalmente y que manifiestan, describen o citan imágenes, ideas, situaciones o conceptos que provocan rechazo, malestar y/o desazón que desemboca inequívocamente en el consiguiente rechazo al emisor del garabato, que de acá en adelante, llamaré grosería, considerando como grosería a cualquier palabra soez con potencial ofensa incluída. Pero, ¿Es realmente inequívoca esa reacción? no podemos olvidar, aun cuando no sean precisamente de nuestro agrado, que existen shows dedicados a decir groserías, que atraen a bastante gente. Hay canciones que tienen como único mensaje groserías en estado bruto... y son aclamadas, conocidas por todos y provocan risa, tal vez, en algunos solapadas y avergonzadas risas, pero risas al fin y al cabo. Tenemos acá, entonces, otro tipo de grosería, la grosería que da risa; de este tipo de grosería, desprendo la grosería-adjetivo que tiene un fin doble: ofender al interlocutor y reforzar esa ofensa con la hilaridad que produce la grosería misma en los espectadores de la situación comunicativa. Finalmente, no podía dejar de nombrar a la grosería-sujeto, que es básicamente a cuando se usa una grosería como reemplazo del remitente del mensaje.

Contemplando que el párrafo anterior, en que nombré cuatro tipos de grosería, está compuesto de palabras, palabras que son groserías en potencia... no olvidemos que las groserías no són exclusivamente analogías, comparaciones y sinestesias relacionadas con el sexo, sino que responden a lo que la sociedad en un momento determinado encuentra feo, rechazable, antiestético, inmoral y censurable... no creo que en la grecia clásica hayan siquiera pensado en decirle maricón como grosería-adjetivo o grosería-sustantivo a alguien, pero sí tal vez, era una grosería decirle a alguien que era apolítico. Sea como sea y, no por esto caeré en un simplismo, ni menos un aberrante reduccionismo, las groserías son palabras, las palabras son sonidos y los sonidos existen sólo mientras se les escucha... ¿Qué importancia tiene decir groserías o no? Ni el respeto, ni el cariño se verán afectados con la presencia de groserías, porque si el rrespeto y el cariño son reales, se sustentarán con las acciones y, las groserías, al ser apenas ideas no tienen poder por sobre la realidad real.
Quizá, algún observador habrá notado que sólo me he referido al lenguaje hablado, dejando totalmente de lado el escrito que es tan importante como el hablado y, me anticipo respondiendo, que no creo en el lenguaje escrito y que lo entiendo de un modo distinto al convencional, subyugado al hablado... pero sobre eso me explayaré en otra ocasión.

Esta es la vez 112 que escribo en el blog...

0 comentario(s):