Fuegoooos

Ayer, en la tarde andaba medio odioso, así que tomé mi bici y salí a pasear un rato. Para que me entrara algo de oxígeno al erebro y no molestar en la casa con mi cara de no tengo futuro, soy un perdedor y contagio. Entonces, cuando salí, no sabía hacia donde ir y, de pronto se me ocurrió: ¡Parque Ohiggins!
Cuando llegué había harta gente y, yo sobre mi cleta avanzaba, mirando con desgano todo. Parejas besándose con nervios, niños pequeños (de nombre en inglés) corriendo seguidos por sus poco agraciadas madres, el clásico gringo, maravillado viendo culquier cosa insulsa... nada se arrancó de mi desaliñada mirada de ojos sin parpados, sombríos y frustrados.
Aun, con todo lo destructivista que andaba, quise saber porque había tanta gente, así que le pregunté a un guardia y me respondió que habría un espectáculo pirotécnico, por el cierre de Santiago a Mil, que es como un ciclo de mil cosas, sin hilo conductor, sólo para que la gente que no sale de Santiago en vacaciones se distraiga un rato. Igual, buena intención po.
Entonces, cuando me enteré que era de fuegos artificiales, me cambió la cara y decidí quedarme a verlos. Esperé haaaarto rato, muerto de sed y sin un peso; hasta que empezó el show... porque era un show y no una montonera de fuegos artificiales, reventando obcenamente en el cielo oscuro, que era lo que yo quería. . Bueno, igual, fue interesante, bonito lo que hacían. Eran dos personas con ropas luminosas que hacían juegos con llamaradas y chispas. Al parecer, el espectáculo tenía un mensaje en plan "cuidemos la tierra". A puesto que nadie lo entendió. yo tampoco, de hecho, sólo lo intuyo, porque es tan obvio algo así cuando ponen un planeta tierra y una cuenta regresiva al lado, que ni me esforcé en leer entre líneas.
Aun cuando el espectácluo era para europeítos bien educados, hubo bastantes fuegos artificiales, con el característico pa! pa! pa! pa! (explosiones) que todos esperabamos. De todos modos, noté que efectivamente como masa chilena no se está muy listo para asistir a espectáculos al aire libre. Primero que todo, el momento era propicio para estar sentado en el suelo... pero no. Toda la gente parada, claro, adelante de ellos había más gente parada y todos querían ver el escenario ¡pero los fuegos son en el aire! (pensaba yo) así que fui a laretaguardia, alejándome del escenario, para poder estar más cómodo. Segundo, los vendedores ambulantes... sería incapaz yo de decir que no es excelente estar tirado en el pasto tomando un helado de 100, pero ¿porqué?, ¿porqué los vendedores tienen que gritar con voces estridentes y miserables, puediendo ofrecer sus productos con mesura? ¿porqué?. Finalmente, la gente... sí, el público. ¿Porqué no podían estar callados? Todo el rato hablando sandeces, la gente a mi alrededor, absolutamente todo el tiempo hablando soberanas tonteras. No me refiero a que hablasen sobre como cortar el césped, sino que no dejaban de balbucear que deseaban ver más explosiones, que "el wn se va a quemar" y puras leseras, en general.
De todos modos, estuvo intereante, bonito. Pero creo que la muñeca gigante del año pasado fue mejor; eran siete días, por todo Santiago, toda la cobertura, etcétera. Lo de los fuegos era un espectáculo de cierre y ya. Nada más.


1 comentario(s):

Oporto dijo...

uuuu... colega, sobre la muñeca tengo que afirmarle que pasó exactamente lo que describes: gente hablando mil tonteras desde :"cacha, se le ven los calzones loggo, anda con colalé wuaaaa, ¿cómo te veriai con una minita ashí" hasta ver una pelea entre dos hombres con alto grado alcohólico y muchos vendedores que apenas dejaban verle la cara a la marioneta de 10 metros. Mi descripción suena como la de un niño opus dei de santa martina de las condes, pero así fue, por lo que pienso que de partida, el santiago a mil es una estafa, en primer lugar pq las obras de teatro venden sus entradas como a 5 mil y segundo, porque siempre le dejan al pueblo los shows que apenas pueden vender algo... algo asi como un restrojo cultural...

muchos saludos y a asunción