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Estoy a dos días de cumplir veinte años. ¿Veinte años no es nada? Claro que no es nada, tampoco es todo... pero es bastante.

El Gusto por el Mal-gusto

En este preciso momento estoy moviendo la cabeza, esq ue estoy escuchando un cd de cumbias villeras que me prestaron hace haaarto tiempo. Me he dado cuenta de algo bien gracioso, a la mayoría de la gente educada e intelectual (o en vías de intelectualización) que conozco nos gustan cosas que entran en esa despreciada categoría conocida como el mal gusto... sí, me refiero a: Laura en América, cumbias villeras, Caso Cerrado, la lucha libre y otros...

El mal gusto como elección de los que no eran su target: está claro, técnicos avanzados, profesionales varios, estudiantes universitarios, personas con intereses nobles e ílustrados, gente informada de lo que ocurre en todos lados... estoy seguro de que Laura (en América) no pensaba en nosotros cuando hacía esos programas de que una chica se enteraba de que su esposo le era infiel con su hermana y que habían tenido un hijo y que todo esto lo sabía la madre, pero no decía nada porque el hombre mantenía la casa y no solo eso, sino que también se encamaba con ella. Estoy seguro, ella no pensó en nosotros.

Se me ocurre que es precisamente el hecho de que no está dedicado a gente como uno, que más ganas dan de ver los programas, enterarse de los descenlaces ¿Laura le regala o no le regala un carrito sanguchero a Kimberly para que deje su hogar donde su padre abusa de sus cinco hijas de padres distintos y desconocidos? ¿el chico consiguió convencer a la mamá de su amada de que era amor real lo de ellos? (temática típica de cumbia), ¿quien conseguirá salir de la jaula de hierro candente con perros salvajes dentro primero? (en la lucha libre) y etcétera... de verdad creo que es puro conformismo, flojera... la mayoría tenemos algún libro en la casa; en caso de que no, todas las municipalidades tienen bibliotecas públicas, existe Bibliometro... por último, puedes salir a la calle a mirar la ciudad... pero no. Preferimos quedarnos viendo en la tele a gente que no tuvo educación buena ni la posibilidad de tenerla, quizá... y reírnos.

Miramos absortos: ¿cómo pueden hablar así? ¿cómo puede haber gente con esos rostros? ¿cómo? ¿¡cómo!?

Ojo, las veces que he hablado de nosotros, lo hago representando sólo a quíenes pueda representar, a nadie más. Ni a nadie menos.

Bueno, para ser sincero, debo terminar aceptando que lo que escribí me representa sólo en parte y que hace harto harto tiempo que no tengo esa clase de prácticas (reir con irónica pena de las desventuras de gente más pobre (pobre en el amplio sentido de la palabra))... hasta recién, que encontré el disco con cumbias villeras.

Arriba de la pelota

Síntomas

  1. Quedarse callado.
  2. Cantar en gitano.
  3. Bailar con un vaso en la cabeza.
  4. Sentirse ofendido.
  5. Sentirse el rey de la fiesta.
  6. Decir que no pasa nada.
  7. Interactuar con transeuntes.
  8. Ver lento y moverse rápido.
  9. Escuchar como con un vaso en cada oreja.
  10. Palanquear a cualquiera.
  11. Tararear ritmos inexistentes.
  12. Tomar decisiones trascendentales.
  13. Entender la realidad (o creer hacerlo).

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